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27 de agosto de 2008

Nostalgia

Tal vez sea por cartearme con mis primos de chilenos, pero tengo una morriña enorme. Cada vez que me deprimo, o me agobio, no puedo evitar pensar que habría sido de mi vida si no hubiera venido nunca a España. Aunque siempre acabo llegando a la misma conclusión: allí me preguntaría como sería mi vida en España con mis primas españolas.

Quiero acompañar este post con un poema de una de mis poetas favoritas (ella prefería llamarse poeta en lugar de poetisa) Gabriela Mistral (página de la Universidad de Chile).
Fue la primera latinoamericana en ganar el Premio Nobel de Literatura, en 1945.

PAÍS DE LA AUSENCIA

A Ribeiro Couto

País de la ausencia
extraño país,
más ligero que ángel
y seña sutil,
color de alga muerta,
color de neblí,
con edad de siempre,
sin edad feliz.

No echa granada,
no cría jazmín,
y no tiene cielos
ni mares de añil.
Nombre suyo, nombre,
nunca se lo oí,
y en país sin nombre
me voy a morir.


Ni puente ni barca
me trajo hasta aquí,
no me lo contaron
por isla o país.
Yo no lo buscaba
ni lo descubrí.

Parece una fábula
que yo me aprendí,
sueño de tomar
y de desasir.
Y es mi patria donde
vivir y morir.

Me nació de cosas
que no son país;
de patrias y patrias
que tuve y perdí;
de las criaturas
que yo vi morir;
de lo que era mío
y se fue de mí.

Perdí cordilleras
en donde dormí;
perdí huertos de oro
dulces de vivir;
perdí yo las islas
de caña y añil,
y las sombras de ellos
me las vi ceñir
y juntas y amantes
hacerse país.

Guedejas de nieblas
sin dorso y cerviz,
alientos dormidos
me los vi seguir,
y en años errantes
volverse país,
y en país sin nombre
me voy a morir.

Un poquito más aquí en la wikipedia.

14 de noviembre de 2007

Terremoto en mi ciudad

Es curioso, mientras mi tía de Chile me contaba por teléfono cómo había vivido el terremoto (se asustó) yo le informaba de la intensidad (7,7 richter), de los heridos, de como se había derrumbado la marquesina de un hotel en Antofagasta...
La "interné" es la leche, yo sabía más que ella, claro que ella estaba sin electricidad.
Por cierto, en mi ciudad, Calama, no ha pasado nada grave.

Ah! se me olvidaba, mientras mi tía estaba muy nerviosa en el trabajo sufriendo por mi abuela (y por ella misma), la susodicha estaba tranquilamente agachada bajo la mesa del comedor.

10 de diciembre de 2006

la última ironía

La única pena que siento por la muerte de este cabrón es que no haya pisado un tribunal. Tanto dolor y sufrimiento han quedado huerfanos de una sentencia.
He recordado un post que puse hace tiempo en el blog viejo: este es mi 11 de septiembre"
En él puse lo siguiente:
"Cual es el colmo de un genocida... que lo liberen por razones humanitarias".

Pues hoy Día de los derechos Humanos, va y se muere. Es el colmo.